10 estrategias para mejorar tu lectura bíblica

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Escrito por Betsy Gómez originalmente para ANC

Para poder entender y recibir lo que alguien te ha escrito, ¿qué es lo primero que necesitas? La respuesta es obvia, saber leer. Pareciera una pregunta muy simple pero uno de los males de esta generación (cautivada por emojis, video llamadas y Netflix) es que ha perdido el interés por la lectura. No me refiero a la capacidad de conocer el sonido y el significado detrás de la combinación de letras, más bien a la habilidad de comprender a profundidad lo que se lee. Esta destreza va mucho más allá del movimiento rápido de los ojos de izquierda a derecha a la hora de ojear un estatus en las redes sociales, hablo de la devoción y el arte de leer, ese que captura tu completa atención.

Los audiolibros, los podcasts y todo el engranaje de multimedia de estos tiempos parecen amenazar y extinguir el encanto de la lectura y al robárnoslo nos exime del único deleite que satisface, nos privan de hacer nuestras las únicas Palabras que dan vida. ¡Dios escribió Su Palabra en un libro! Seríamos unas tontas si nos dejáramos llevar por el espíritu de la época. Ya que en la medida en que el desinterés por la lectura disminuye en nosotras, nos alejamos de la posibilidad de entender la voluntad de Dios expresada en su libro y nos perdemos de la riqueza de conocer al tema central de Su Escritura: Jesús.

Para que puedas crecer en esta área, quiero compartirte estas 10 estrategias de lectura que aprendí del Howard Hendricks en su libro “Living by the Book”. Estoy segura de que te ayudarán a leer y a entender mejor el libro que define nuestra identidad y propósito.

1. Lee cuidadosamente

No pongas tu mente en automático cuando comiences a leer, trata de pensar lo que estás descubriendo, fíjate en los detalles. No leas simples palabras, pon tu cerebro a trabajar mientras recorre cuidadosamente por las oraciones y los párrafos.

2. Lee repetidamente

No te conformes al leer una sola vez ese capítulo o ese libro. Léelo varias veces, léelo muchas veces, léelo muchísimas veces. Mientras más lo lees y más observas los detalles más te vas a familiarizar con el texto y más aplicaciones vas a encontrar. Para que puedas sacarle mayor provecho a lo que lees, puedes:

  • Leer libros enteros de una sola sentada.
  • Comenzar a leer en el principio del libro (te ayuda a entender el contexto).
  • Utilizar diferentes traducciones.
  • Escuchar las Escrituras en audio (esto puede ayudarte a capturar cosas de las que no estabas apercibida).
  • Leer la Biblia en voz alta.
  • Disponer un horario para leer.

3. Lee pacientemente

Tienes toda la vida para leer la Biblia, así que no te apresures a pasar por encima de los versículos como quien está en una carrera. Tómate el tiempo que sea necesario para ir con cuidado observando los detalles que allí se encuentran, no te engañes al pensar que ya conoces la historia, hay un millón de detalles que se esconden en las Sagradas Escrituras que esperan ser descubiertos si tan solo tomas el tiempo para observar. Se paciencia con el texto y se paciente contigo misma. Como dijo Hendricks, “la fruta toma tiempo para madurar”.

4. Lee selectivamente

Si vas a leer, proponte encontrar lo que buscas, evita la pasividad. Interactúa con el texto que lees, hazle las siguientes preguntas:

  • ¿Quien?
  • ¿Qué?
  • ¿Dónde?
  • ¿Cuándo?
  • ¿Por qué?
  • ¿Y entonces qué? (¿Qué diferencia hace esto en mi vida?)

5. Lee en oración

Si la Biblia es la Palabra de Dios entonces es obvio que necesitamos depender en oración de Su autor para poder entenderla. Usa la lectura como una oportunidad de orar conforme a la voluntad de Dios, deja que los pasajes te guíen a la alabanza, al arrepentimiento, a la confesión. ¡Inténtalo con un Salmo!

6. Lee con tu imaginación

¡Tu tiempo de lectura bíblica no tiene que ser monótono! Permite que el texto que lees cobre vida en tu imaginación. Colócate en los zapatos del personaje, trata de imaginar el ambiente o recrear sus emociones. Mira la historia desde ángulos diferentes, aquí algunas sugerencias:

  • Utiliza traducciones diferentes.
  • Reescribe el texto en tu propia palabras (paráfrasis).
  • ¿Sabes leer en otro idioma? Intenta leerlo en otro idioma.
  • Pídele a alguien que lea en voz alta para ti.
  • Cambia de ambiente. Ve a un lago o a una montaña.

7. Lea meditativamente

Tómate un momento para leer Josué 1:8, Salmos 1:1-2 y Salmos 119:97 y observa la relación que existe para un creyente entre meditar sobre la Palabra de Dios “día y noche” y actuar conforme a la misma. Contrario a lo que muchos piensan de la meditación, esto no se trata de “vaciar” nuestras mentes. Todo lo contrario, se trata de llenar nuestros pensamientos con la Verdad de la Escritura y reflexionar sobre ella.

8. Lee con propósito

Al leer trata de descubrir qué quiso decir el autor, recuerda que ni un solo versículo de la Escritura está allí por accidente. Cada palabra contribuye a una idea, tu trabajo como lector es descubrirla.

Mira la estructura gramatical, los verbos, el sujeto, el objeto, los modificadores, las preposiciones y los conectores. Si estás pensando que necesitas ir a buscar uno de tus libros viejos de gramática, creo que es una buena idea. Haz todo lo que sea necesario para convertirte en una mejor lectora. Mientras más entiendas la estructura, más cerca estarás del propósito del autor.

9. Lee intencionalmente

No leas con la mente como un teflón (que nada se le pega). Busca intencionalmente retener lo que es importante. Busca el objetivo y el propósito de lo que el autor estaba diciendo a su audiencia original. Conviértete en detective y no obvies ningún detalle.

10. Lee la Biblia telescópicamente

Un telescopio nos ayuda a ver más allá y la Biblia necesita ser leída mientras se toma en cuenta el gran panorama de la redención. No leas la Biblia como una colección de partes desconectadas una de la otra porque cada una de sus piezas forman un todo. Recuerda que el todo es más importante que sus partes individuales. ¿Cómo puedes hacer?

  • Mira los conectores: “pero”, “y” “por tanto”. Estas cortas palabras tienen el poder de ayudarte a entender cómo una idea se conecta con la otra.
  • Presta atención al contexto.
  • Evalúa el pasaje a la luz del libro completo.
  • No pases por algo el contexto histórico del libro. ¡Un poquito de investigación te arrojará tanta luz!

Es mi oración que estas 10 estrategias pueden ser herramientas que te ayuden a cultivar un mejor hábito de lectura y que el Señor ponga en ti hambre de su Palabra y que esto sirva para conformarte cada día mas a la imagen de Cristo.

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